A bocajarro
Como en tantas otras cosas de la vida, pensar que las experiencias de los
otros te servirán de ejemplo y preparación para la tuya propia tiene ciertos
engaños y peligros incorporados.
Primero porque hay cosas que nadie cuenta, y
segundo porque en cuanto a emoción y sensaciones no existen las coincidencias
reales. Menos aún cuando se trata de un embarazo y son las hormonas las ocupan
la primera línea del frente.
Hace años ya se empezaban a encontrar reflexiones que quitaban el barniz
brillante del embarazo para dejarlo a la vista, como es, real, animal incluso,
intenso, dulce y amargo. Estas primeras mujeres ha sido duramente juzgadas por
compartir su verdad, y yo no seré menos que ellas. Los que me conocen saben de
mi dificultad por mantener la boca cerrada, principalmente cuando algo me
emociona, y este, sin duda, es el momento más emocionante de mi vida.
Por eso, una vez pasada la mitad de mi embarazo puedo compartir con
vosotros algunas de las experiencias vividas.
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