Cuerpo a cuerpo
De antemano me gustaría aclarar que respeto profundamente cada cuerpo y cada decisión sobre el mismo. Lo que vengo hoy a compartir con vosotros/as no busca, ni de lejos, establecer un canon de belleza o juzgar todo aquello que se sale de la "perfección", nada más lejos de la realidad. Mi única intención es, una vez más, compartir las sensaciones experimentadas, en este caso, con el cambio corporal en el embarazo.
Todo empieza con una ilusión enorme, cada mañana te miras, buscas esperanzada los cambios, las señales en tu cuerpo que adviertan tu embarazo. Todo lo que sucede parece una consecuencia del mismo, desde el primer día, ese en el que el test da positivo.
Esto no solo ocurre en el aspecto físico, también en las sensaciones: "Uy, yo creo que esto son nauseas" "igual por eso estaba tan cansada"...
Gracias a aquellas que me advirtieron que no sería tan mágico, que podría llegar a encontrarme realmente mal, y que tenía que prepararme para ello. Por supuesto, por el momento, vamos a obviar que esto ha sucedido en un momento tan corriente como una pandemia mundial, cuarentena, confinamento...
Aún así, tú quieres notarlo ya, y que se note lo antes posible. Y el tiempo pasa muy despacio.
Pero, todo llega, y los cambios empiezan a suceder, y con los cambios, una vez más, los putos comentarios.
Crecen los pechos, rápidamente, al menos a mi. Las caderas se ensanchan y dejan de entrarte tus pantalones, en mi caso demasiado pronto, los tobillos empiezan a desaparecer (no ayudan mucho los 40 grados), los muslos te rozan, como cuando corrías por la playa con 5 años, y la espalda...,de eso prefiero no hablar mucho, perdería la ironía que me caracteriza.
Toooooodo esto ya te lo habían contado, todo esto es lo que buscabas en el espejo hace a penas 5 meses. Pero la parte más importante de tu cuerpo juega la batalla definitiva. ¿Cómo vas a dejar que esto te afecte? ¿Hasta donde vas a dar veracidad a lo que escuchas?
Bastaría con argumentar que tienes un bebé dentro, y que ya le amas más de lo que pensabas que podías, y que todo lo demás no importa, y tu lo sabes, y lo sientes profundamente. Pero esto sólo sucede cuando estás concentrada en ello, y no es constantemente.
Llega el día en el que al mirarte no te reconoces, te recojes el pelo y compruebas que tu cara ha cambiado, tus movimientos empiezan a ser torpes y limitados, y al llenarte el cuerpo de cremas repasas una por una todas tus im-perfecciones. Ahí, en ese momento, al menos yo, hay días en los que me gana la estupidez, y no me gusto.
Otros días entro a comprar y la dependienta decide comentar en alto que no sabia si había engordado mucho con la pandemia o estaba embarazada, o una compañera del trabajo comparte como el día anterior al verte por detrás pensó lo mal que te había sentado la cuarentena, o aquel/aquella familiar, que te ve casi cada día, comenta constantemente cómo te está cambiando el cuerpo. Lo siento, y sé que es estúpido, pero ahí, tampoco me gusto.
Luego llega mi paz y mi calma, aunque dure poco tiempo, mi perra se acerca y me transmite su compañía incondicional, mis tobillos en alto vuelven a su forma y noto cómo pataleas dentro de mí. Es ahí cuando lo entiendo todo, ya no hay más amor que este, nada es más yo, ni más mio que este momento, nada me aporta más paz y más felicidad que lo que somos juntos. Esta, la que me das desde dentro, es la verdadera patada que tan lejos manda todo aquello que ha dejado de ser importante.
Tu momento mágico llegará en torno a los 8 meses, en ese momento tu panza será lo suficientemente amplia como para no verte los dedos de los pies, en ese preciso instante dirás.. Oh dios, esto se sale de madre, en cualquier momento vas a salir... Y te miraras al espejo y dirás que tu puedes con esto y con mucho más, tonterías las justas, es tu momento y te ves más guapa que nunca 😏
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