"Curva final"

A escasos días de verte, o eso deseo con todas mis fuerzas, siento una de las dualidades más bestias de mi vida. Por encima de todo, compruebo a cada segundo que te imagino a mi lado, que guardo para ti el amor más grande que jamás había experimentado. Sólo imaginarte me produce sensaciones inexplicables y me inunda de algo que debe ser la ternura más cierta. Ya ni siquiera aparece el miedo por el momento del parto. Recuerdo como me asustaba cuando esta aventura comenzó. Ahora sólo pienso que ese momento es el antes y el después de mi vida, que pasará de ser mía, para ser contigo. Y eso, sin duda, es lo más mágico que he sentido nunca. Imaginarte conmigo, en mis brazos, es el mejor final del primer cuento de nuestra vida juntos.

Pero como en esos cuentos de verdad, no todo son flores y perdices, y hay páginas en las que las cosas se ponen un poco menos bonitas.

Igual que algunos días, que se vuelven laaaargos, y a estas alturas de la historia, las noches no terminan nunca. Menos aún si duran una hora más.

Lo bueno del final del embarazo, es principalmente eso, que sabes que es el final, y además parece que la gente, en este punto, entiende un poco más tú cansancio. Ahora empiezas a escuchar frases del tipo: "el último mes se hace muy largo", "parece que no va a terminar nunca", "es normal que estés cansada", "ya no queda nada".  

Pero a estas alturas, al menos en mi caso, ya no sé lo que es disponer de mi cuerpo como herramienta, y esto puede leerse sin detenimiento, pero es como para detenerse.  Levantarse de la cama es un ejercicio realmente complicado cuando las costillas ya no pueden más, y la tripa no te deja hacerlo como las personas normales. Así que cada noche, aproximadamente cada dos horas y media, ir a hacer pis se convierte en un deporte de riesgo. Aunque en mi caso, lo realmente arriesgado es no volver a dormirme al llegar a la cama.

"Aprovecha para dormir ahora, que luego con el niño no vas a poder". Pero y ahora? Con el niño dentro? De verdad vosotras podíais?
 
Cada una de las tiernas patadas que notaba al principio, han dejado de ser tiernas para reventar las costillas y demostrar la fuerza con la que vas a llegar al mundo. Y eso, aunque duele, me tranquiliza. Llevas meses dejándome claro que sabes bien ya lo que quieres, decides si me tumbo o me levanto, si duermo hacia la derecha o la izquierda, si me apetece o no comer, y qué es lo que me apetece. Y yo, te he soñado siempre así, con carácter, con fuerza, valiente.

No veo el momento de tenerte conmigo, aunque no se puede tener a nadie más cerca, ni sentir nada más tuyo que lo que tienes dentro. 

Yo no sé a quién se le ocurrió contar que Eva salió de la costilla de Adán, cuando la realidad es absolutamente contraria. Cada Eva ha sentido fisicamente como ponía en juego cada una de sus costillas. 

Comentarios

  1. Estas en la recta final, el camino se hace eterno pero en realidad no te queda nada. Disfruta de estos últimos días jajajajajaj jamás volverás a tener tiempo para ti, ah y acuérdate de la epidural.

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