41 semanas y 300 noches después
Han pasado tantas cosas desde el último texto que escribí... tantas y tan bestias que la vida ha cambiado por completo.
Marcos ya está aquí, dormido a mi lado mientras escribo, y me cuesta hacerlo porque es realmente complicado dejar de mirarle. Tan puro, tan bonito, tan fuente de luz y amor....toda la vida buscando el amor de verdad, y resulta que era cierto que llegaría por sí mismo.
La intención de este blog fue desde el principio hablar de mi experiencia durante el embarazo, de mis sensaciones y emociones, y os diré que el final del mismo no fue más fácil que el resto, pero la sensación de estar cerca de terminar y dar comienzo a mi vida con Marcos hacía que valiera la pena.
Aún así, basta que yo no sea ninguna enamorada del embarazo, para que él decidiera estar dentro 41 semanas y tener que salir a la fuerza.
Lo de las visitas al hospital segura de que era el momento, la certeza de que las costillas no soportarán un día mas, el dolor, los minutos pasando lentos, los goteros de calmantes que no calman, y las revisiones constantes hasta que alguien dice "vamos a poner la epidural", sería suficiente como para escribir un libro, pero eso que cada una lo experimente.
Sí os diré que la epidural no duele tanto, que era algo que me daba verdadero miedo, pero igual es que en ese momento el umbral del dolor es inmenso después del dolor soportado.
Ahora desde la distancia puedo hasta encontrar el humor en ese momento tan crítico.
Pero lo mejor de todo es la magia, y la paz que te inundan después...
Se acabó, se terminó el dolor, por lo menos en mi caso. Nada volvió a doler después, a excepción de la retirada de los mil esparadrapos pegados por el cuerpo cuando te vas.
En mi caso, la confianza en el ginecólogo era total, y cuando le vi entrar en la habitación supe que todo iría bien, me invadió su confianza y me deje llevar. Sus indicaciones y su maravilloso trabajo hicieron que Marcos estuviera encima de mi 20 minutos después. Encima de mí y de todas mis prioridades, relegando a todo y todos a un puesto inferior. Ese, es sin duda el momento en el que la vida se da la vuelta.
Ahora ando metida en la nube de amor más bestia que he conocido nunca. Él está sano, come y duerme bien y es precioso, no se le puede pedir más a la vida.
Y parecía que ya estaba. Te vas a casa con el niño y se acabó.
Pero nada más lejos de la realidad, ahora empieza el puerperio...y de eso, hablaremos más adelante.
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