Surcando emociones
A veces, como en un barco, salimos a navegar. Qué complicado tiene que ser aprender a vivir, aprender a sentir, y actuar en consecuencia. Y qué complicado es a veces ser el espectador, incluso teniendo el mejor palco. Como en las mejores historias, nunca se sabe si saldrás llorando del cine, pletórica, o con la sensación de no haber comprendido nada, aún habiendo prestado toda la atención posible. Tú aún no lo sabes, y algunos después de muchos años no lo han aprendido, o no lo han querido aprender, pero en la vida es igual de importante reír que llorar, aunque los mayores no estén preparados para soportarlo. Con un poco de suerte te harás con un carnet de patrón de emociones y las surcarás encontrando la infinidad de tesoros que eso conlleva. Pero tranquilo, hasta que puedas dominarlas, y siempre, mamá será el colchón sobre el que puedas reposarlas hasta sentirte mejor.